“Democracia energética”

Esperando que políticos propicien cambios en la legislación para el aprovechamiento de unos recursos naturales que deberíamos poder disfrutar todos

Día tras día las energías renovables están ganando terreno en el mercado energético.  Ya no quedan dudas respecto a la viabilidad de este modo de producir energía: tenemos suficientes datos históricos como para saber de su eficiencia, rentabilidad y sostenibilidad en comparación con los sistemas tradicionales de combustibles fósiles.

Entre las Energías Renovables con un campo de aplicación más amplio están la aerotermia,  la biomasa, la energía solar, la energía eólica y la energía geotérmica. Los sistemas pueden ser de un solo tipo de energía o híbridos, empleándose dos o más renovables. Estos sistemas por lo general se utilizan para climatizar edificios y abastecerlos de agua caliente sanitaria, pero no pueden prescindir de la electricidad, ya que hay diversos elementos de las instalaciones que, en mayor o menor cuantía, necesitan suministro eléctrico para su funcionamiento.

Aunque no hace mucho tiempo pudiera parecer un objetivo inviable, la independencia energética al margen de empresas suministradoras, sean estas de electricidad o gas, empieza a ser realidad. Como prueba de ello, cada día surgen más noticias en los medios de comunicación de nuevas instalaciones capaces de trabajar de forma aislada consiguiendo generar toda la demanda requerida o en ocasiones descargando excedentes en la red eléctrica. Los sistemas de autoconsumo son válidos tanto para el sector residencial, como para el terciario e industrial. La instalación puede ser aislada o conectada a la red eléctrica para inyectar en ella la energía producida y no consumida por el propio sistema. El almacenamiento de energía permite compensar los periodos excedentarios en producción con los de producción baja o nula (sea la energía generada solar, eólica o de cualquier otra naturaleza).

Aunque en España el grado de electrificación es alto, hay zonas en que por razones medioambientales o de lejanía respecto de las redes eléctricas existentes no hay posibilidad o es tremendamente costosa la conexión de determinados puntos. A menudo son zonas agrícolas o de montaña que se encuentran lejos de las aéreas pobladas. En casos así no queda más remedio que plantear una instalación aislada autosuficiente.

Aunque la casuística tanto de recursos como de necesidades puede ser muy amplia, en España casi siempre vamos a encontrar tres recursos a pié de consumo: la energía solar, la energía eólica y la energía geotérmica. La combinación racional de estos sistemas permite en muchos casos ser energéticamente independiente.

Un ejemplo típico de instalación autosuficiente podría ser una vivienda de unos 150 m/2 y 28,8 MWh de demanda térmica de calefacción/refrescamiento y ACS, ubicada en un lugar alejado de la red eléctrica con una demanda eléctrica media diaria de 29 kWh/día correspondientes al consumo de la iluminación, los electrodomésticos y una bomba geotérmica. La producción eléctrica estaría encomendada a un campo de captación fotovoltaica de 50 m/2 aproximadamente y un grupo de baterías con una acumulación aproximada de 33 kWh. En el mercado hay bombas geotérmicas con compresor inverter, inversor de corriente integrado y con electrónica capaz de gestionar tanto la demanda como de la producción eléctrica del conjunto del sistema, de tal modo que nos va a enviar la producción eléctrica según demanda, bien a la bomba geotérmica y/o a otros aparatos de consumo, o bien al grupo de baterías; también nos va a gestionar el funcionamiento de forma excepcional de un grupo electrógeno de 12 kW que cubrirá la demanda en las pocas horas al año en que, por término medio, no tendremos suficiente aporte con la captación fotovoltaica y acumulación. El coste de la energía consumida por el grupo electrógeno a coste actual  estará sobre los 488,-€ anuales en gasóleo con unas emisiones de 1,2 Tm de CO2 es decir, con un coste económico y medioambiental realmente ínfimos.

La inversión diferencial sobre una instalación conectada a la red eléctrica que cubriese las mismas necesidades en una zona electrificada normalmente está en 30.000,-€ aproximadamente, pero en sitios alejados el coste de la línea y del transformador pueden igualar y a menudo superar el coste de la instalación autosuficiente además de suponernos un coste medio por consumo de 2.117,-€ anuales (1.629,-€ de diferencia) para satisfacer la misma demanda. Queda patente el interés de la solución expuesta en estas ocasiones.

Siendo anacrónico el actual marco normativo que regula el vertido a la red eléctrica de excedentes de instalaciones de autoconsumo, por la existencia de un incomprensible de peaje y sobre todo su cuantía, vamos a esperar que el sentido común de los responsables políticos propicie más pronto que tarde cambios en la legislación que permitan por ejemplo que una instalación como la comentada no solo sea interesante en un entorno como el descrito en el ejemplo, sino en cualquier lugar. Cuando esto ocurra podremos beneficiarnos del aprovechamiento de unos recursos naturales que, como el aire que respiramos, deberíamos poder disfrutar todos.

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