Experiencia de uso cotidiano de una instalación geotérmica en vivienda.

Aunque es más fácil encontrar a gente preocupada por el nuevo look de alguna estrella de futbol o por alguna peripecia de la vida de un participante de Master Celebrity, es honesto reconocer que poco a poco va calando en la sociedad la preocupación por el deterioro del Medio Ambiente o al menos hay una razón menos trascendente, pero a veces más movilizadora, como es la creciente carestía y escasez de las energías tradicionales.

Ya hemos hablado en uno de los posts anteriores sobre una rehabilitación energética realizada con un sistema aerotérmico con las ventajas que ello suponía: economía de uso, prácticamente ausencia de mantenimiento, razonable plazo de amortización, etc.

Esta vez os participaremos de la experiencia de un cliente de Akiter que lleva un año y medio (diecisiete meses precisos) con climatización de su vivienda por geotermia.  

El chalé se encuentra en un pueblo de Castilla-La Mancha, cerca de Toledo, que guarda todavía la esencia de lo tradicional, con el clima correspondiente a esta zona – mediterráneo continental con las temperaturas bastante altas en verano y en ocasiones por debajo de 0º C en invierno.

La familia empezó a vivir en este chale a principios de abril de 2015, haciendo uso del sistema desde el primer momento y tomando datos de consumo y prestaciones de manera meticulosa, tarea a la que ayudó un contador de energía específico para el cuarto técnico y la propia máquina que reporta los datos sobre la energía que entrega a la vivienda. Estos datos se compararon con los datos del consumo energético total de la vivienda según las facturas que facilita la empresa suministradora durante un período de 17 meses.  

Según la información reportada por el cliente, durante todo este periodo fueron consumidos 7.642 kW de electricidad para la climatización de la vivienda, lo que corresponde a 449,5 kW y menos de 90 euros mensuales de media para una vivienda de 130 m2

La temperatura habitual media, elegida por los usuarios, ha sido en invierno de 20º-21º C y en verano 25-26º C.

Las temperaturas de uso no tienen que ver con limitaciones del sistema, sino con la libre elección de las condiciones de confort por parte del cliente. Los límites del sistema están aproximadamente en temperaturas de 27º en invierno, 18º en verano y 55º de agua caliente sanitaria.

La instalación cuenta con una bomba geotérmica CIAT AGEO 40H de 12 kW,  un depósito de inercia y el depósito de agua caliente sanitaria de 300 l, que se ubican en un cuarto técnico realmente pequeño. El elemento encargado de aportar calor o el frío según la estación, es  suelo radiante que en verano se torna refrescante.

A día de hoy en la zona donde el sistema está instalado, la combinación geotermia más suelo radiante/refrescante resulta la solución  más confortable y económica. 

El suelo radiante cubre toda su superficie, incluidos los baños y pasillos. Las ventajas del sistema tienen que ver con el empleo de agua a baja temperatura, con la inercia que proporcionan 8 m/3 de mortero y pavimento que es la masa de la capa radiante y con el hecho de que con el suelo radiante, con 2 grados menos de temperatura ambiente tendremos las mismas condiciones de confort que con un sistema de radiadores a un coste de utilización mucho más bajo.

La experiencia positiva de los propietarios de esta vivienda no se limita sólo con el coste económico mensual, incluso inferior de sus expectativas, también es la comodidad de un sistema seguro que no necesita de mantenimiento especial, que funciona de forma automática una vez que se regula, que es silencioso, y que no tiene ningún impacto visual al no tener elementos visibles.

Cabe añadir que las soluciones renovables, en particular la geotermia,  son respetuosas con el medio ambiente porque su uso reduce la emisión de gases de efecto invernadero. Para su funcionamiento la bomba de calor geotérmica solo necesita 1/5 de energía eléctrica respecto del total que aporta.

Sin embargo aún tenemos un paso más que dar para conseguir que estas instalaciones sean 100% renovables. Creemos que la tecnología está disponible para ello y que solo es cuestión de que se involucren decididamente las distintas administraciones públicas con voluntad política y de un marco normativo adecuado. Pero de eso hablaremos en una próxima ocasión.