Como con cualquier instalación térmica, en el caso de la aerotermia, su dimensionado tiene que ver con la demanda energética de la vivienda y las condiciones de uso que se prevén. Además, hay que tener en cuenta un factor importante que es la pérdida de rendimiento del sistema a bajas temperaturas, por lo que, dependiendo de la zona climática y el empleo o no de energías complementarias, tendremos una potencia instalada incrementada entre el 0% y el 40% respecto de la demanda calculada. En cualquier caso, el coste de instalación del sistema es comparable (a menudo inferior) al coste, por ejemplo, de una instalación de gasóleo, gas natural o biomasa con máquinas de aire acondicionado, pues aparte de las necesidades de calefacción y agua caliente sanitaria, el sistema es reversible y cubre igualmente las necesidades de climatización. En cuanto al coste de utilización, la diferencia respecto al gasóleo puede ser sobre un 30% más barato. Respecto del gas natural puede ser sobre el 10% más barato y sobre la biomasa, usando pellets como combustible y teniendo en cuenta el alto coste de mantenimiento de esta, podríamos hablar de un coste parejo biomasa-aerotermia.